Arlan se emociona en su visita a Santa Rosa

Arlan Fick y su familia visitaron a sus parientes en el distrito de Santa Rosa del Monday, departamento de Alto Paraná y asistieron a una misa organizada por la comunidad en agradecimiento por la liberación. El joven se emocionó al hablar y agradecer a los pobladores de la zona.
La comunidad de Santa Rosa del Monday organizó una misa para agradecer la liberación de Arlan Fick, tras estar 267 días secuestrado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), informó la corresponsal de ÚH, Noelia Duarte.
Aprovecharon la visita del joven y de su familia a los parientes de parte de la madre, Melania Bremm, quienes residen en esa zona del país.
En la ceremonia litúrgica asistieron varias personas y autoridades de las ciudades aledañas del sur del departamento de Alto Paraná. La celebración se realizó en la parroquia Santa Rosa de Lima.Durante la misa también se pidió por la liberación del suboficial Edelio Morínigo, quien está en manos del grupo armado hace 187 días.
Tras la celebración religiosa, Arlan agradeció a todos los pobladores por la movilización que realizaron el 7 de mayo del 2014, donde pedían por su liberación. En ese momento, el joven se emocionó y soltó algunas lágrimas.
Su padre, Álcido Fick, comentó que es la primera vez que vio llorar a su hijo luego de ser liberado por el EPP.
Arlan Fick fue liberado en la noche de Navidad, el pasado 25 de diciembre, en la Colonia Nueva Esperanza, distrito de Azotey, departamento de Concepción.
UH
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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