Horqueta:Una familia acapara puestos en municipalidad y otros entes
HORQUETA. En su carácter de comunicador social y ciudadano horqueteño, Emigdio Peralta informó que el intendente municipal de esta ciudad Arturo Urbieta (ANR) practica el nepotismo, porque nombró a varios familiares como funcionarios municipales y de otras instituciones del Estado.
Citó como ejemplo que el hermano del citado jefe comunal, Jorge Urbieta Cuevas, fue designado como administrador municipal, que su prima Norma Urbieta fue ubicada en la tesorería de esa misma institución y su primo Alberto Urbieta es el secretario privado.
Además, dijo que Idilio Riveros Urbieta fue nombrado como secretario general de la Municipalidad, que el tío del intendente, Sinecio Cuevas, y su primo Dionisio Villalba, fueron ubicados como preceptores de la terminal de ómnibus.
El comunicador Emigdio Peralta, quien reside en Asunción, dijo que otro hermano del jefe comunal, Darío Urbieta, es funcionario del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Animal (Senacsa), mientras que el Dr. Mario Urbieta –también hermano– ocupa el cargo de jefe del programa APS del Ministerio de Salud, además de ser médico forense judicial.
Rosa Urbieta, hermana del intendente, fue nombrada como funcionaria del IPS y el primo Rafael Urbieta como chofer de la misma institución.
Pero no es todo. Afirmó además que la esposa del intendente Urbieta, Dra. Fanny Melgarejo, es funcionaria del Ministerio de Salud Pública, sin especificar el cargo.
Al ser consultado sobre el tema, el político colorado denunciado se limitó a responder que prefiere no hablar sobre ello e indicó que Peralta solamente “busca réditos políticos”.
Por otra parte, Emigdio Peralta informó que el intendente recibió una demanda para pagar deudas municipales a una empresa de transporte público, y presentó copias de documentos.
Fuente: ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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