Con 95 años, hace 7 que espera pensión de adulto mayor
A pesar de que hace siete años fue censado para ser incluido en el programa de pensión alimentaria para adultos mayores, Antonio Cáceres López, de 95 años de edad, hasta ahora no pudo cobrar lo que le corresponde, según denunció en una visita realizada a la redacción de Última Hora.

Reclamo. Antonio Cáceres López pide cobrar la pensión.
Cáceres López comentó que en Concepción, de donde es oriundo, le dijeron que debía censarse de nuevo en el Ministerio de Hacienda, por lo cual vino a la capital, pero aquí le dijeron que debía volver a registrarse en su Municipio.
De acuerdo con los detalles que brindó, hace seis años ya se inscribió para ser beneficiario del programa de Adultos Mayores y hace un año fue censado por una empresa contratada por el Ministerio de Hacienda. Pero cuando preguntó qué había pasado con su caso, en Hacienda le dijeron que la empresa contratada no entregó los papeles, por lo cual debía inscribirse y censarse de nuevo.
“Ha che ko arekoma 95 años, ha nda hupity mo’aveima ko, 1921ré, ha che che añomí, ndamba’apói, ndarekói ayuda, la che po no meeveéima, areko platino che cadera, arekó che retymame accidente kué (ya tengo 95 años, ya no voy a alcanzar, nací en 1921 y estoy solo, no trabajo, no recibo ayuda, mi mano ya no sirve, tengo platino en la cadera y en la pierna por un accidente que tuve)”, relató.
Indicó que la pensión le ayudará a pagar sus gastos.
Consultado si recibe alguna asistencia del programa Tekoporã, Cáceres López manifestó que no, porque no tiene quién haga los trámites por él.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario