Excombatiente cumplió 101 años de edad
BELÉN. Este miércoles, el excombatiente de la Guerra del Chaco, Pedro Céspedes, cumplió 101 años de edad, y fue homenajeado con una fiesta organizada por militares de la IV División de Infantería, además de sus familiares.
En el cumpleaños también estuvo presente el intendente de Belén, Víctor Sanabria, además de otras autoridades. El héroe de la contienda chaqueña reside en la localidad de Cristo Rey, en el Km 25 de la ruta V Gral. Bernardino Caballero de este distrito.El homenaje al excombatiente fue ofrecido por la Municipalidad de Belén, en conjunto con el profesor José Félix González, director del Colegio Cristo Rey de la misma comunidad, además de la 4ª División de Intantería.Pedro Céspedes se casó con María Roque Fariña (ya fallecida), y tuvieron tres hijos, un hombre y dos mujeres. Además, el excombatiente tiene decenas de nietos y bisnietos.Datos brindados por sus familiares indican que partió a la Guerra del Chaco en 1934, cuando tenía 18 años. Relatan que fue en compañía de su madre, una joven soltera, desde Peguajhomí, localidad donde nació, y llegaron hasta Concepción caminando. Para el viaje, su mamá preparó como víveres caburés y con ese sustento arribaron a la capital departamental en dos días, a consecuencia de la falta de medios de transporte y caminos en aquellos tiempos.Sus familiares la madre de Pedro Céspedes, quien se llamaba Beneranda, desmayó de la emoción el día que vio retornar a su hijo de la guerra luego un año. Don Pedro luchó en la guerra y fue alistado en la 2da. División de Caballería, al mando del Teniente Amancio Acuña. Además, luchó en las batallas de Ballivian por más de un año.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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