Malos caminos aislan a Paso Barreto y Félix López
CONCEPCIÓN.- El mal estado de los caminos sigue golpeando fuerte a la economía norteña. Poblaciones enteras de los distritos de Paso Barreto y Sargento José Félix López se hallan aisladas. Las instituciones no abastecen las necesidades.

Camino a Jhuguá Ñandú. Los camiones quedan trancados por horas en el barro.
En todos los distritos hay problemas, que se agravaron con las últimas lluvias. El tramo Cañada San Juan (ruta 5, km 70)-Jorge Sebastián Miranda (Jhuguá Ñandú), distritos de Horqueta y Paso Barreto, es el que está en la peor condición; el tránsito en la cercanía de la comunidad de Paso Mbutu es complicado.
Según la denuncia, los camiones se trancan a diario y solo con apoyo de tractores pueden cruzar. Incluso, una ambulancia de José Félix López, con un enfermo grave, quedó trancada por horas.
Las comunidades aisladas son Paso Mbutu, Estribo de Plata, Jhugua Ñandu, José Félix López y varias estancias.
Los docentes y médicos tampoco pueden llegar a sus lugares de trabajo lo que afecta también a la salud y a la educación, según denunciaron los pobladores.
Nelson Pizani, jefe departamental del Ministerio de Obras Públicas (MOPC), indicó que lastimosamente por el tránsito permanente de vehículos muy pesados se formaron baches muy profundos en la zona y que con la lluvia se complicó el estado.
Explicó que el equipo vial que está trabajando en el distrito de José Félix López se trasladará en los próximos días al sector crítico, a los efectos de hacer un trabajo de envergadura. "Tenemos que cargar esa zona, hay baches muy profundos y requiere un trabajo grande", destacó el jefe del MOPC.
Señaló que por el momento, los pobladores de Sgto. José Félix López y Jorge Sebastián Miranda tienen salida por Paso Barreto, aunque reconoció que si persiste la lluvia, también el tramo es crítico.
UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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