Multarán a los que pescan sin licencia
La Secretaría del Ambiente (SEAM) instó a los pescadores a contar con su licencia nacional en regla. La carencia de esta expone al infractor a una multa que va desde 2 hasta 200 jornales, es decir, de G. 140.266 a G. 14.026.600.
Advirtieron, además, que se intensificarán los controles aleatorios en puntos estratégicos del país. El documento puede ser gestionado en la sede en capital de la Seam, así como en las regionales de Pilar, Ayolas, Ciudad del Este y Concepción, sitios donde se concentran más los pescadores.El ingeniero Rafael Sosa, director de Pesca y Acuicultura de la citada secretaría de Estado, manifestó que el principal efecto ecológico negativo directo de la pesca de captura es la explotación excesiva. Además, del uso de ciertos equipos y prácticas de pesca que no atrapan exclusivamente la especie deseada, o que destruyen los hábitats, perjudican o matan, involuntariamente, las especies no deseadas.Requisitos para el permisoPara solicitar el permiso, de pescador nacional se debe presentar una fotocopia de cédula de identidad policial, una foto carnet y se debe pertenecer a una asociación de pescadores registrada ante las autoridades ambientales, además de llenar el formulario de inscripción facilitado por la Secretaría del Ambiente.El monto del registro para pescador comercial es de G. 140.312, mientras que para el pescador deportivo oscasional es de G. 56.125, y este último tendrá una validez de cuatro días.Este documento se expide los días hábiles y hasta las 15:00 en las oficinas ya mencionadas, informó la Seam, que reiteró que los controles ya están vigentes a nivel país.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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