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7 abr 2016

Quejas por obstáculos para impartir justicia

FUERTE OLIMPO, Alto Paraguay. La jueza de primera instancia de esta ciudad, Liz Cañete, dijo que existe una serie de factores que impiden cumplir eficientemente con la tarea de impartir justicia. Mencionó, como ejemplo, la falta de penitenciaria en la zona y la precariedad de los caminos del departamento que significa un obstáculo a la hora de trasladar reos para los juicios.

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“Hace unas semanas tropezamos precisamente con este inconveniente cuando debíamos realizar un juicio oral de un hecho de abuso sexual. El reo guardaba reclusión en la penitenciaria de Concepción y los responsables del reclusorio alegaron la imposibilidad de traer al encausado, atendiendo que la región está experimentando más de 60 días de aislamiento por la falta de caminos”, dijo la magistrada.

Ante esa situación y atendiendo que el hecho denunciado sucedió en la localidad de Puerto La Esperanza (ex Puerto Sastre), tuvieron que realizar el juicio oral en la comunidad de Vallemí, del departamento de Concepción, explicó.

La circunscripción judicial de Alto Paraguay fue creada en 2012, pero comenzó a funcionar recién a mediados de 2015, después de reiterados reclamos de la ciudadanía. Actualmente, está compuesta por tres juzgados de primera instancia: civil comercial y laboral, niñez y adolescencia y penal de garantías.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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