Horqueta: Productores reciben cosechadora de algodón
HORQUETA. La Asociación de Productores del Norte (Pronor), fomenta en el distrito de Horqueta la reactivación del cultivo del algodón, rubro que era calificado como el "oro blanco" hasta principios de los años 90.

La asociación que fue conformada en el 1998 cuenta con su local propio que es un depósito con una mini demostadora del algodón en el Km. 33 de la ruta V "Gral. Bernardino Caballero", ubicada a unos 15 kilómetros de esta ciudad con destino a Concepción.Hoy los dirigentes de Pronor recibieron una maquina cosechadora del textil de parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería MAG. El presidente de la asociación, Genaro Gamarra agradeció la entrega e indicó que pudieron conseguir la cosechadora con la intermediación del intendente de la ciudad, quien realizó las gestiones.Gamarra dio a entender que si los campesinos son los que piden a las autoridades nacionales, generalmente no tienen respuestas. Por su parte el intendente Arturo Urbieta felicitó a los labriegos por el trabajo que realizan e indicó que son un ejemplo para los campesinos que conforman organizaciones solamente para protestar y esperan recibir todo desde arriba.Indicó que las protestas con cierres de rutas no son efectivas y sostuvo que pudo conseguir la maquina golpeando las puertas del MAG, donde se reunió con el ministro Juan Carlos Baruja. Dijo que para el efecto contó con la ayuda del Lic. Federico Montanía gerente de la agrotabacalera del Paraguay SA (Tabesa).
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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