Varios sistemas de agua se encuentran en periodo de culminación
Asunción, IP.- Pobladores de la colonia Yvyraty, distrito de Horqueta, departamento de Concepción, ya cuentan con la provisión de agua potable, mediante el sistema construido con recursos del Fondo de Inversiones Rurales para el Desarrollo Sostenible (Fides).

Las familias disfrutan por primera vez del servicio de agua potable proveído por el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert). Varios sistemas de agua se encuentran en etapa de culminación en la zona.
El Indert lleva adelante la construcción de este tipo de sistemas en otras 237 colonias y asentamientos de distintos departamentos del país. En la zona de Horqueta, además de Yvyraty, también ya hay agua potable en las colonias Peguaho (San Francisco), y Espajín, donde los trabajos están a cargo de la Fundación Fucela.
En la colonia Yvyraty se pudo notar que el vital líquido no solo lo aprovechan directamente las familias, sino también sirve para paliar las necesidades de algunos productores en materia de riego de sus huertas. Las obras mencionadas se encuentran en etapa de culminación. En los próximos días se procederá a la entrega y recepción técnica final por parte de los técnicos del ente rural.
Los funcionarios deberán verificar minuciosamente si cada sistema se ajusta a los requerimientos técnicos exigidos en cada pliego de bases y condiciones. Para el INDERT, el acceso al agua potable es un derecho humanos fundamental de cada familia campesina.
El objetivo de este Gobierno es que al finalizar el periodo actual, todas las más de 1.100 colonias del INDERT cuenten con sistemas del vital líquido. Hasta la fecha, unas 750 colonias ya cuentan con la provisión del agua potable, lo que constituye un avance cualitativo trascendental en la historia de la reforma agraria en el país. Al asumir esta administración, la mitad de las 1.100 colonias del INDERT no tenían agua o accedían a ella en forma precaria.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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