Juez denunciado por mal desempeño ante el JEM
El juez de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Laboral del Tercer Turno de la ciudad de Concepción, Óscar Cantero Zarza, fue denunciado ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) por mal desempeño en sus funciones por la señora Juana Emiliana Huerta viuda de Correa, a quien el magistrado le remató cuatro fincas por valores irrisorios para pagar una indemnización que no superaba los ochenta millones de guaraníes.
La denunciante señala que en reiteradas ocasiones se recusó al juez Cantero Zarza, pero que nunca se apartó del proceso y procedió a rematar sus cuatro fincas, cuestión que fue apelada y el tribunal de Alzada revocó el fallo y recién después de eso el magistrado se apartó.El caso se inició cuando Lorenza Ramos, quien era empleada de la familia Correa-Huerta, fue despedida del trabajo y se le pagó su indemnización, sin embargo la mujer planteó una demanda por un remanente de la liquidación que se le hizo por el despido.El caso fue a parar al juzgado de Óscar Cantero, quien procedió de forma arbitraria a rematar cuatro fincas que pertenecen a una sucesión que se estaba llevando tras la muerte del esposo de la denunciante.“Nosotros ya perdimos una cantidad de dinero incalculable en los últimos años, no solamente luchando contra la empleada despedida, sino contra la justicia que administra el juez Cantero, quien hace poco fue reconfirmado en su cargo de magistrado”, apuntó la señora Juana viuda de Correa.Por todo esto, ahora que el juez Cantero Zarza ya no atiende el proceso se lo denuncia ante el JEM y la viuda reclama que el magistrado sea castigado debido a que inició un juicio sin motivo alguno.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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