Terapia Intensiva para el IPS
De acuerdo con los datos, unos 10.000 aportantes tiene el Instituto de Previsión Social (IPS) en el departamento de Concepción, quienes a la hora de necesitar el servicio se encuentran con carencias, ya sea de especialistas y equipos como de insumos, medicamentos y otros.
A pesar de que la infraestructura fue mejorada en los últimos años y que los espacios fueron optimizados en cuanto a su utilización, lo que se necesita en forma urgente es que funcione la sala destinada y equipada para el servicio de l Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
Existe el espacio físico adecuado, pero según fuentes del hospital regional del IPS de Concepción, no se tiene presupuesto para contratación de los recursos humanos. Se requieren de nueve médicos y 22 enfermeras para que la sala de terapia intensiva del IPS deje de ser un lugar sin uso.
En reiteradas ocasiones los asegurados que necesitaban ingresar a terapia fueron trasladados al hospital regional, donde se cuenta con solo cinco camas.
Conseguir cama en el hospital cabecera del primer departamento es una cuestión de suerte, ya que si los cinco lugares están ocupados no resta más que empezar a buscar un sitio en Asunción. Los malos momentos que padecen enfermos y los familiares de pacientes que necesitan de cuidados intensivos son indescriptibles. Es más, muchos mueren en el intento.
A la terapia intensiva del hospital de Concepción son llevados pacientes de otros puntos del país y eso hace que se tenga menos sitios para los norteños.
Ante esa realidad, es de extrema urgencia que los directivos de la previsional a nivel central empiecen a buscar los mecanismos para responder a las necesidades de los aportantes de la zona norte y poner en funcionamiento el servicio de terapia intensiva en esta parte del Paraguay. Los asegurados merecen que sus aportes sean invertidos para que puedan recibir un servicio digno y que garantice la vida.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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