Matan a una familia en Bella Vista en aparente venganza por narcotráfico
Madre, padre e hijo fueron asesinados a balazos en la zona de Bella Vista Norte, departamento de Amambay, y se cree que los autores del hecho serían sicarios al mando de los narcotraficantes, que el pasado 23 de julio perdieron una carga de 417 kilos de cocaína. En la casa de las víctimas también hallaron media tonelada de marihuana. De los asesinos nada se sabe.

BELLA VISTA NORTE. Nélida Fortunata Da Silva, de 47 años; Federico Miranda, de 51 años, y su hijo Antonio Miranda, de 23 años, fueron asesinados por los sicarios que llegaron hasta la vivienda de la familia ubicada en la colonia Mandyju Poty. Según se supo, el hijo de la pareja hace unos meses recuperó su libertad de la cárcel de Concepción, donde estuvo preso por un caso de tráfico de drogas.El fiscal Antidrogas Samuel Valdez llegó al lugar acompañado de agentes policiales y tras la revisión de la vivienda se encontraron vainillas servidas de calibre 357 y dentro de la casa 500 kilos de marihuana (en paquetes) y también bolsas con semillas de plantas de esa droga, que los sicarios no llevaron, por lo que se cree que el triple asesinato no fue con fines de robo. Todo apunta a una cruel venganza que lleva el sello de la mafia de la droga, dicen.Los cadáveres fueron hallados por vecinos que llegaron al lugar de visita. Se encontraron con la macabra escena y dieron aviso a la Policía. Se presume que el crimen se perpetró ya en horas de la noche del jueves o madrugada de ayer.Los investigadores no descartan que el triple homicidio tenga relación con la carga de 417 kilos de cocaína que agentes antidrogas de la Senad incautaron en la noche del pasado sábado 23 en Bella Vista Norte.En efecto, toda vez que cae un importante alijo de estupefacientes, los dueños de la “merca” buscan a quienes pudieron haber “cantado” a los agentes antidrogas la ubicación de la carga y se sospecha que esta familia tuvo algo que ver con la incautación.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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