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31 ago 2016

Homicidio y suicidio con trasfondo pasional

CONCEPCIÓN. Un joven asesinó ayer a un adolescente con dos disparos efectuados con un revólver y luego él mismo se dio un tiro en el pecho y también falleció en el hospital público de esta ciudad capital departamental.



Según los familiares del menor de edad, el homicidio ocurrió porque el atacante era la anterior pareja del ahora fallecido y no aceptaba la nueva relación que iniciaba con quien a su vez fue su novio.

El hecho ocurrió poco después de las 14:00 de ayer en la localidad de Rincón’i, una comunidad rural ubicada a 6 kilómetros de Concepción. Según los testigos, Fernando Fleitas Colmán, de 16 años, se encontraba estudiando junto con otros compañeros en la casa de una joven que es su compañera de colegio, cuando llegó a la vivienda, por la parte posterior, José María Pereira Romero, de 22 años, y sin mediar palabra alguna disparó dos veces contra Fleitas Colmán con un revólver calibre 38.

Ambos proyectiles impactaron en el menor en la zona de la oreja lado izquierdo y murió de forma instantánea, según la policía.

Luego de perpetrar el homicidio, Pereira Romero fue detrás de la casa de la familia Alfonso Cardozo y se disparó un tiro en el pecho. Cayó al suelo y su cabeza impactó contra un montículo de leñas.

Agentes policiales llegaron al sitio y auxiliaron al joven de 22 años para llevarlo de urgencia hasta el servicio de urgencias del Hospital Regional de Concepción, donde poco después de su arribo se constató su muerte. En el lugar donde ocurrió el hecho se encontró el arma homicida, que fue enviada para su análisis.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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