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15 abr 2018

Encontraron víveres para el EPP

Carne seca, botas para lluvia, jabón en barra y en polvo, cáscara de piña, bidones cargados con chicha y una plancha de chapa doblada fue el contenido de los tambores encontrados hoy en el campamento del grupo criminal EPP.


Hoy miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) hallaron más tambores con pertenencias de los criminales del grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en uno de los campamentos ubicados en la zona del cerro Guaraní en Arroyito, departamento de Concepción.

Los intervinientes tras la verificación de los tambores encontraron en su interior carne seca, botas para lluvia, jabón en barra y en polvo, cáscara de piña, bidones cargados con chicha y una plancha de chapa doblada.

En el sitio donde fue localizado el pozo donde estaban los tambores había un árbol que tenía grabadas las iniciales “L. E.”, cuyo significado desconocen hasta el momento. También se supo que el domingo anterior, en una de las incursiones de la zona, se encontró otro árbol que tenía grabado el numero 4, lo que hace suponer de que el grupo criminal cuenta con un importante apoyo logístico que les suministra alimentos y equipos.

Las evidencias hacen estimar a la FTC de que el lugar funciona como un depósito que usan los proveedores para guardar los víveres en sitios estratégicos donde dejan una marca como una señal para que los terroristas sepan donde los dejaron.

Las evidencias fueron trasladadas hasta el cuartel de operaciones de “Cnel. Félix Cabrera”, donde fueron enseñadas a los medios de prensa.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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