Dos madres van a prisión por abandonar a sus hijos
Las mujeres identificadas con las siglas E. C. O. y M. P. G. C., madre e hija respectivamente, fueron condenadas ayer por un Tribunal de Sentencia de Concepción, a cumplir una pena de 6 años de prisión tras ser halladas culpables por abandono de sus hijos menores de edad, encerrados en una pieza de su vivienda.
El caso fue investigado la agente fiscal de la Unidad Penal N° 4 de Concepción, Silvia González Vester, quien presentó varios elementos probatorios durante el juicio que fueron valorados por los jueces, Richard Alarcón, Fulvio Salinas y Honorina Acosta.
Según menciona la carpeta acusatoria del Ministerio Público, el 11 de septiembre del 2016 tanto E. como M. P. dejaron a sus hijos menores en el interior de una habitación de su vivienda, ubicada en Concepción, mientras ellas salieron del lugar por varias horas. Durante ese periodo, un incendio se produjo en el interior de la pieza donde se encontraban durmiendo los menores.
Un vecino del lugar logró percatarse del humo que salía de la vivienda y fue a verificar lo que ocurría, momento en que confirmó de que se trataba de un incendio que provenía de la pieza ocupada por los niños. Acto seguido, ingresó al inmueble y logró rescatar a uno de niños, con la ayuda de otros vecinos.
En el sitio se constató el fallecimiento de una niña por asfixia y carbonización, mientras que un adolescente fue trasladado hasta Asunción, donde días después murió a causa de la falla de órganos por las quemaduras sufridas en el incendio.
M. P. es madre de la niña fallecida en el incendio y del otro niño que fue rescatado con vida.
El adolescente, quien también falleció es hijo de E.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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