FTC: podrían haber heridos en filas de un desarticulado EML
La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) maneja de la posibilidad de que podrían haber heridos en las filas del grupo armado Ejército del Mariscal López (EML), luego del enfrentamiento que se produjo el viernes pasado en la zona norte del país.
El Tte. Cnel. Simón Leguizamón, vocero de la FTC, explicó esta mañana que el viernes último se toparon con un campamento del EML, facción criminal liderada por Alejandro Ramos, en los límites de las Estancias Lodeiro, La Novia y Carrillo, zona de Arroyito, departamento de Concepción.
En contacto con la 970 AM, el militar confirmó que se encontró evidencia importante en el precario asentamiento, que será de suma utilidad para los agentes fiscales Joel Cazal y Carlos Magno, quienes llevan varias causas que investigan actividades ilícitas de este grupo.
Leguizamón mencionó también que luego del enfrentamiento, encontraron rastros de sangre en el campamento, por lo que concluyeron que podrían haber heridos en las filas del grupo armado.
Sobre la cantidad de personas que conforman esta célula, el vocero se limitó a decir que no eran muchos pero aseveró que cuentan con bastante logística.
Además, los militares encontraron ropas de mujeres, específicamente ropa interior y de salir, lo cual indica que mujeres también compondrían las filas del EML.
Finalmente, Leguizamón recordó que el EML fue desprendido del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo por falta de disciplina y por diferencias que se dieron entre Alejandro Ramos y Osvaldo Villalba.
El vocero refirió igualmente que el Ejército de Mariscal López se encuentra probablemente desarticulado, ya que sus miembros estarían actuando por sí mismos y no de manera conjunta.
LN
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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