Repudio a Ibáñez llega al hospital Regional
CONCEPCIÓN. Funcionarios del hospital de Concepción repudian el blanqueo del diputado José María Ibáñez. Instalaron pasacalles en donde piden disculpas por el pésimo servicio del nosocomio y aseguran que se debe a la corrupción imperante en el país.

Los funcionarios de salud piden disculpas a los usuarios por no poder brindar un mejor servicio a los centenares de compatriotas que a diario buscan una cura para sus dolencias.
Según el escrito, la falta de un mejor servicio se debe a que el presupuesto para la salud pública es insuficiente por causa de la corrupción imperante en la sociedad y en especial de las autoridades. También hacen mención al caso del diputado ladrón confeso José María Ibáñez (ANR), quien ayer fue "blanqueado" por sus pares haciendo uso del recurso de la abstención corporativa.
"Gracias a la corrupción e impunidad de nuestras autoridades, específicamente por el robo al Estado del diputado Ibáñez (confesó su culpa) y otros gastos sin importancia nuestro presupuesto en salud es cada vez más insuficiente", dice parte del mensaje en uno de los pasacalles.
Los carteles fueron instalados en la esquina de las calles Dr. Marcial Roig Bernal y Guillermo Cabral y en la entrada del servicio de urgencias del Hospital de Concepción.
Si bien el ladrón confeso logró zafar de una condena judicial y conservó su investidura gracias a la acción corporativa de sus colegas, la indignación y el repudio ciudadano va en aumento.
ESCRACHE Y REPUDIO

En los últimos dos días diversos sectores han manifestado su indignación por su descarada impunidad. Entre ellos, los alumnos del colegio secundario Miguel Angel Rodríguez, de Ñemby, que hoy hicieron una sentanta; los exalumnos del colegio Internacional (que incluyen en su manifiesto a los diputados Hugo Ramírez y Raul Latorre, también exalumnos del Inter); los socios del club Centenario que piden su expulsión y la Sociedad de Paraguaya de Anestesiología.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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