EPP marcó la hoja de ruta al Gobierno y aumentó la violencia .
Quién iba a pensar que aquel recordado alardeo de Horacio Cartes, acerca de que no le iban a marcar la hoja de ruta de su Gobierno, sería al final retrucado con tanta crueldad por el EPP.
Grupo que en los últimos cinco años cometió más de la mitad de todos sus golpes en las últimas dos décadas de existencia.
El actual brazo armado del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) lleva activos 13 años, aunque el inicio de esta banda terrorista se remonta al año 1997, con su primer ataque contra el Banco Nacional de Fomento de Choré, San Pedro.
Desde aquella primera aparición hasta antes de que Horacio Cartes ganara las elecciones generales, en 2013, los terroristas habían cometido 58 golpes importantes denunciados y contabilizados, entre los que figuran cuatro secuestros (Debernardi, Cecilia, Lindstron y Zavala) y el asesinato de 14 civiles y de 9 policías. Hasta entonces no había militares en esta triste estadística.

Sin embargo, desde que Cartes fue proclamado ganador, el EPP atacó 69 veces, llevó a cabo ocho secuestros y mató a 21 civiles, a 9 policías y a nada menos que a 11 militares.
Definitivamente, no funcionó la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que es el bloque comandado por Cartes e integrado por militares, policías y agentes de la Senad.
En cinco años, esta fuerza acumuló más bajas que delincuentes abatidos. Es como si la creación de la FTC enfureciera más al EPP.
Para colmo, antes que reducirse, el EPP se multiplicó en la era Cartes, con desprendimientos como el Ejército del Mariscal López (EML) y la refundada Agrupación Campesina Armada (ACA).
* Antes que reducir su capacidad operativa, los terroristas del EPP se expandieron por el norte y ejercieron mayor violencia con las armas robadas de las propias fuerzas de seguridad (foto). Para colmo, ahora surgieron otros dos grupos criminales, el EML y ahora la ACA, esta última que ya había sido exterminada.
* A la Policía le costó mucho recuperar su moral en el norte tras los ataques consecutivos del EPP. Uno de los más crueles ocurrió el 23 de octubre de 2013, en Horqueta, donde murió el comisario principal Manuel Escurra (foto). Nueve policías cayeron en los últimos cinco años a manos del EPP.
* El golpe más letal del EPP durante la gestión de Horacio Cartes se produjo el 27 de agosto de 2016, cuando fueron emboscados y masacrados ocho militares en Arroyito (foto). Como tras casi todos los golpes de los criminales, el Presidente de la República reaccionó tibiamente.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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