Arroyito: Recuperan carne producto de abigeato
CONCEPCIÓN. Un total de 300 kilos de carne fueron recuperados por agentes policiales y miembros del Comando de Defensa Interna (Codi) durante un procedimiento realizado en una estancia ubicada en Arroyito.

La hacienda había sido atacada en varias ocasiones por la extinta Agrupación Campesina Armada (ACA). Según el reporte policial, ayer a las 20:00, en la Comisaría de Arroyito, se recibió una denuncia vía telefónica en que se informaba sobre la presencia de desconocidos dentro de la estancia “Acapitigo”, propiedad de Rogelio Carrillo.
Los policías, acompañados de militares del Codi, incursionaron en la propiedad y en un momento dado divisaron a cuatro personas que llevaban en sus hombros bolsas arpilleras.
Los desconocidos, al notar la presencia policial, dejaron las bolsas y empezaron a correr, pero uno de ellos fue detenido. Se trata de Alfredo Fernández Ovelar (20), que -según el registro de la Policía Nacional- posee antecedentes por extorsión, extorsión agravada, coacción y coacción grave.
El jefe de la comisaría de Arroyito, suboficial principal Miguel Rolón, dijo que unos 300 kilos de carne estaban en las cuatro bolsas dejadas por los supuestos abigeos. Asimismo, se encontró en el lugar un rifle calibre 22.
Entretanto, el director de Policía de Concepción, comisario principal Marcial López Palma, indicó que la carne pertenece a la estancia “Acapitigo”, ya que hoy fue encontrado el sitio donde fue faenado clandestinamente un animal vacuno.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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