Camino de luces emerge como atractivo en Concepción
Para este viernes se anuncia la tercera edición del evento religioso y turístico Camino de las luces, que organiza la Juventud Tesoro de Cristo (JTC), respaldada por la iglesia Catedral de Concepción.

La actividad consiste en el lanzamiento de globos en memoria de los difuntos, luego la procesión desde el Puerto antiguo hasta la iglesia Catedral, en Concepción, trayecto iluminado por 12.000 candiles, 2.000 faroles y 500 antorchas con acompañamiento de dos grupos de estacioneros.
En el templo se representará la decimotercera estación con el elenco Luz Propia y la academia de danza de Elina Corrales.

En el año 2018 participaron 5.000 personas de la actividad.
Foto: Justiniano Riveros.
La procesión será encabezada por el obispo diocesano, monseñor Miguel Ángel Cabello, y los sacerdotes de las diferentes parroquias.
El año pasado se tuvo la participación de unas 5.000 personas provenientes de la ciudad y localidades vecinas. El desafío de este año es superar ampliamente la cifra pasada, teniendo en cuenta que es la única actividad religiosa en la ciudad.

Los organizadores manifestaron que la inspiración provino de Tañarandy, Misiones. Foto: Justiniano Riveros.
Los jóvenes organizadores comentaron que la inspiración proviene de Tañarandy y que la idea es ir creciendo año tras año hasta posicionarlo como una actividad tradicional que recupere los valores cristianos y que sirvan de atractivo a propios y extraños.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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