Padres de Edelio piden parar con el sufrimiento
HORQUETA. Los padres del suboficial de Policía Edelio Morínigo Florenciano, secuestrado por el EPP el 5 de julio de 2014, se encadenaron esta mañana a un árbol ubicado frente al juzgado de esta ciudad. Obdulia Florenciano y Apolonio Morínigo, una vez más, piden noticias para localizar a su hijo. Lamentan que todas las autoridades se hayan olvidado del agente policial y del sufrimiento de la familia.

La familia Morínigo Florenciano colocó varios carteles pidiendo al gobierno de Mario Abdo Benítez una rápida respuesta al caso del uniformado que prestaba servicio en el puesto policial Nº 7 del asentamiento campesino Núcleo 3 de Arroyito. Edelio fue secuestrado por el grupo criminal EPP el 5 de julio de 2014 y la familia solo tuvo desde entonces una prueba de vida.
El ministro del Interior, Euclides Acevedo, se encuentra en esta ciudad y estaría visitando a los padres del agente. Los familiares de Edelio Morínigo Florenciano anunciaron que el próximo viernes ingresarán al monte donde fue secuestrado el suboficial para buscar sus restos.
Ayer, doña Obdulia había manifestado que su hijo se le presenta en sueños y que por eso estarían buscando sus restos, pues ya perdieron la esperanza de encontrarlo con vida. “Vamos a entrar al monte a buscar sus restos para por lo menos darle cristiana sepultura. Mucho ya sufrimos, queremos que pare el sufrimiento, necesitamos saber qué pasó con nuestro hijo”, dijo Obdulia en ABC Cardinal.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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