Concepción: Bajante del rio Paraguay deja al descubierto enormes bloques de piedras
CONCEPCIÓN. La bajante del río Paraguay deja al descubierto enormes piedras en su lecho. Estás imágenes solo se tienen en la zona cuando el nivel es muy bajo. La marca registrada hoy frente al puerto local fue de 1,08 metros, la medida normal es de 3 metros. Además existen numerosos bancos de arena, que pueden ocasionar accidentes.
Desde el antiguo puerto de Concepción se pueden observar estos enormes bloques de piedras situadas entre la isla Chaco’i y otra isla sin denominación. Según los antiguos pobladores de la zona, estas piedras solo se ven cuando el caudal del agua es muy bajo, tal como sucede actualmente.
Este lugar sirve de atractivo para numerosas personas que suben en las pequeñas embarcaciones ubicadas en el puerto local y tras unos minutos de viaje llegan al sitio. En tanto que, otros quedan a pescar en el lugar, comentó Cornelio Gómez, un antiguo poblador de la isla Chaco’i.
El bajo nivel del río impide el normal viaje de las embarcaciones de gran porte, los pasos difíciles han aumentado en la zona de la Prefectura Naval de Concepción.
Actualmente, el barco de pasajeros y cargas Aquidabán no está zarpando del puerto de Concepción donde ya no puede llegar debido a la bajante. Según los datos, está navegando por el sitio conocido como Riacho Negro donde es más profundo el canal y llega hasta la zona del puente Nanawa.
Los bancos de arena y también las zonas rocosas sirven de refugio para numerosas aves. Este miércoles a la mañana por ejemplo se vio a una gran cantidad de mbiguás que estaban merodeando el sitio.
En tanto que en el lugar donde el río está “cortado” por las rocas, se ve a algunos peces debido a que el agua es muy transparente.
Texto y foto: ABC Color
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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