Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

22 ago 2021

La historia de una joven adoptada que luchó para conocer a sus padres y hermanos: los encontró buscando en Facebook

Johanna Gómez vive en Paraguay y descubrió hace poco su verdadera historia. Tenía 7 años cuando su abuela le dijo que era adoptada.




A los 16 encontró un diminuto papel y en él un nombre acompañado de una fecha: "Beatriz Celestina Verón - 17/9/1993".

"Me enteré de que me adoptaron cuando tenía cuatro días, en septiembre de 1993. Mi abuela dijo que mi mamá no tenía recursos para mantenerme y por eso me tuvo que dar en adopción", explicó la joven a TN.

La búsqueda de su familia biológica


Previo a aquel hallazgo, su abuela también le dijo que tenía un hermano. "Yo quería conocerlo. Me acuerdo que me enojé con mi abuela, sentí que me había mentido, pero ella me remarcó que no, que dejó pasar el tiempo porque tenía que estar preparada".

"Hace unos cinco años le pedí a una amiga que trabaja en un call center si podía buscar el nombre de mi mamá biológica en su base de datos. Una coincidió con la edad. Yo en ese momento sentí que era ella”, recordó.

Gómez cuenta que en 2016 inició la búsqueda por redes sociales, ya que le resultaba imposible viajar a la localidad de Concepción (Paraguay), donde residía la mujer, que se encuentra a más de 400 kilómetros de su casa.

"Abandoné esa tarea, pero la retomé hace tres años. Pensé: 'No puede ser que esta mujer no tenga nada', así que la busqué con más énfasis y encontré a una señora de sus características, le mandé solicitud por Facebook y no me aceptó. Entonces ingresé a su lista de amigos y descubrí que tenía varias personas con su mismo apellido", relató Johanna.
El encuentro con su hermano

Desesperada decidió escribirle a César Verón. "Empezamos a hablar y constaté que era mi hermano. Me dijo que creció en un hogar, que supo que nuestro papá llegó a buscarlo pero no pudo hacer nada. Fue el que peor la pasó, él no tuvo una oportunidad de educarse y crecer acompañada como yo".

Las charlas con César, dos años mayor que ella, le permitieron saber que su madre biológica había tenido cuatro hijos más: Verónica (26), Pilar (24), Sara (22) y Hugo (19).

"En julio conocí a Verónica y me confesó que nuestra mamá estaba viviendo en la localidad de San Lorenzo. Una mañana la fui a ver. Al llegar la abracé y lloré. Sentí esas ganas. Me dijo que era muy linda, me trajo unas fotos y sin anestesia me confesó: 'Él es tu papá, se llama Julio César Troche'", afirmó Johanna.

La mujer añade que su hermana "me relató que mi papá se fue a trabajar a la Argentina y que no había vuelto más. Que me tuvo que dar en adopción porque no tenía para comer. A todos nos dio, a los seis nos entregó. Yo no justifico que a todos nos haya dado en adopción, no lo justifico ni por más que no tenga para comer. Con mis hijos voy a comer tierra, pero no les voy a entregar a nadie".

Cómo conoció a su padre

Johanna Gómez cuenta que "lo que hice después fue subir la foto que ella me entregó de mi papá al Facebook. Lo hice en varios grupos de búsqueda de Argentina y Paraguay. Una de las administradoras me ayudó y colocó su nombre en una base de datos. Me dijo que mi papá tenía 50 años".

La joven indicó que "llegué al Facebook de la señora de mi papá. Me armé de coraje y le escribí. Le dije: 'Discúlpame que te moleste, soy adoptada y me mandaron esta foto, me dijeron que este señor es mi papá, no quiero que haya problemas'".

"Ella le escribió a mi papá y él automáticamente me llamó. Estaba feliz. Hicimos una videollamada a la tarde, él no sabía de mi existencia, lloramos muchísimo. Pensé que me iba a morir sin conocerlo", dijo.

El reencuentro entre Johanna y su papá ocurrió el pasado sábado. Él vive en Buenos Aires junto a su mujer, sin hijos, y ambos planean regresar a Asunción en el corto plazo.

"Él amaba mucho a mi mamá, tenía 20 años cuando nació mi hermano y 22 cuando nací yo, en ese momento ya estaba trabajando en la Argentina. Desde el sábado me escribe todos los días, hacemos videollamadas, actúa como lo haría cualquier papá con su hija. Él tuvo otra hija con otra persona, así que tengo otra hermana por conocer", sostuvo Gómez.

"A mi mamá biológica no le guardo rencor, pero desde que nos conocimos nunca más se comunicó conmigo. Tiene mi número, puede llamarme y preguntarme cómo estoy, pero no. Me da impotencia, pero no puedo hacer nada. Hoy por suerte todos los hermanos estamos bien, tenemos nuestra familia, nuestros hijos. En definitiva debemos buscarle el lado bueno. Y en soñar en ese reencuentro, de todos los hermanos, algo que nunca tuvimos", completó.

Actualmente, Johanna tiene 27 años, está casada y es madre de dos hijos.

Fuente: meganoticias.cl

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY