Familias damnificadas retornan a sus hogares ante descenso del río Paraguay
Luego de estar más de un mes en los albergues por la crecida del río Paraguay, esta semana varias familias comenzaron a volver a sus viviendas en el departamento de Concepción. Estas personas celebran el marcado descenso de las aguas que llegaron hasta sus residencias ubicadas en la isla Chaco’i y comenzaron a empacar sus pertenencias.
Se trata de unas 25 familias que tuvieron que abandonar sus casas luego de que las implacables aguas del río comenzaran a inundar las viviendas situadas en la isla. Estos pobladores estaban refugiados en el puerto antiguo de la ciudad de Concepción, desde donde todos los días pasaban para verificar la situación de sus casas.
En la fecha cinco familias volvieron a sus hogares y las otras 20 indicaron que tienen prevista completar la mudanza para el próximo lunes. “Estamos felices porque ya podemos volver a nuestras viviendas. Las familias que tienen sus casas bien en la altura donde ya está todo seco, volvieron hoy”, resaltó Adolfina Benítez en Unicanal.
Explicó que este año la crecida fue más corta que lo habitual por lo que están muy contentos por volver a sus hogares. “Ya llegó el momento de volver, este año descendió rápido el río y nos da tiempo para volver tranquilos a nuestras casas. Todo está bien seco en la zona afectada”, puntualizó.
Es de señalar que son tres los albergues habilitados en la ciudad de Concepción donde se encuentran varias familias damnificadas. Uno está en el puerto antiguo donde están familias de la isla Chaco’i, en el exmolino y en la IV División de Infantería, en estos dos últimos están familias del barrio San Roque zona Calaverita, quienes también van retornando a sus viviendas.
Fuente: LN
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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