Martín Ocampos fue ultimado de cinco balazos por dos hombres, en su propia casa.
El dirigente campesino Martín Ocampos murió de cinco balazos que recibió de dos sujetos en la noche del lunes en su casa, ubicada en la colonia Jorge Sebastián Miranda (Hugua Ñandu), a 90 kilómetros al noreste de Concepción.
Ocampos fue involucrado en la quema de la comisaría de la mencionada localidad en el 2006. Fue detenido junto a otros dos hombres y liberado posteriormente. Los investigadores lo apuntaron como el encargado de logística del grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que se atribuyó el atentado.
Según referencias de otros dirigentes, Ocampos fue un fuerte líder de la lucha por la tierra, activista desde hace bastante tiempo de la Organización Campesina del Norte (OCN) en la región. Según el sector, Ocampos fue víctima de la lucha fuerte que mantienen con ganaderos brasileños en la zona de Hugua Ñandu.
El hecho, caratulado por la Fiscalía como homicidio doloso, ocurrió a las 20:55 del lunes en la casa de Ocampos, en el barrio Las Mercedes de la mencionada comunidad. Según el reporte, dos hombres que vestían remera, uno de color rojo y celeste el otro, se acercaron hasta el domicilio y cuando el dueño de casa de disponía a recibirlos, se produjeron los disparos mortales. La víctima acusó cinco heridas de arma de fuego, presumiblemente pistola calibre 9 milímetros, dos en el pecho, uno en el tórax, otro en la espalda y otro más en el antebrazo, lado derecho.
Ocampos se encontraba en compañía de Miguel Lara Páez (30), un vecino de la zona, cuando llegaron los presuntos autores, quienes ante el saludo dispararon a quemarropa. La víctima cayó al suelo y sus verdugos se dieron a la fuga con rumbo desconocido. Del lugar del hecho fueron recogidas 3 vainillas servidas y una bala que impactó en la sala.
Se hicieron presentes en el lugar la asistente fiscal Teresilde Fernández y el enfermero del puesto de salud local Jorge López Prieto, quien diagnosticó como causa de muerte shock hipovolémico por múltiples heridas de arma de fuego. El cuerpo fue entregado a la viuda, Mirna Cristaldo.
Recibía amenazas de muerte
La asistente fiscal Teresilde Fernández mencionó que la viuda de Ocampos, Mirna Cristaldo, le informó que en diciembre pasado su marido le había dicho que estaba recibiendo amenazas de muerte, pero no pudo precisar de quién o de qué sector.
Hasta el momento, la Fiscalía no tiene evidencias que puedan relacionar el asesinato con los conflictos que se producen en los últimos meses en el departamento.
Luego de la quema de la Comisaría de Hugua Ñandú (en 2006), Ocampos se había retirado del lugar, se fue a San Pedro a vivir, luego de denunciar amenazas de la Policía, según refirió un dirigente campesino.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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