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11 ene 2009

"La guerrilla del EPP existe y mi hermano forma parte de ella

EL VIERNES 9 A LA MAÑANA, VARIOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIFUNDIERON LA NOTICIA DE QUE JOSÉ VILLALBA HABÍA SIDO DETENIDO POR LA POLICÍA, POR SU PRESUNTA VINCULACIÓN CON EL EJÉRCITO DEL PUEBLO PARAGUAYO (EPP), CREADO POR SU HERMANA CARMEN VILLALBA Y SU CUÑADO ALCIDES OVIEDO, AMBOS ACTUALMENTE PRESOS TRAS HABER SIDO CONDENADOS POR EL SECUESTRO DE MARÍA EDITH DE DEBERNARDI.

-¿La propia Iglesia Católica les formó políticamente?

-Sí, allí despertó nuestra conciencia. Escuché a un obispo (Claudio Giménez, de Caacupé) decir que en el Paraguay no se puede imponer ni importar la lucha de clases. Pero cuando yo nací ya había en nuestro país dos clases sociales definidas: un pequeño grupo de gente que acaparaba todo, que robaron, torturaron, exiliaron, y se hicieron poderosos económicamente a costillas de la otra clase, pobre y desposeída. Eso no se impone, no se importa: es una realidad. La religión, por un lado, colaboró adormeciendo al pueblo con esa situación, pero también hubo una Iglesia que colaboró en el proceso de liberación que aún estamos transitando.

-Volvamos a la historia del EPP. ¿Tu hermana Carmen Villalba, luego de ser catequista, a principios de los 90 se traslada a Asunción y conoce a Alcides Oviedo y otros seminaristas?

-Exactamente. Alcides estaba en el seminario, de donde salen y forman el grupo monseñor Romero. O sea, es un proceso de lucha, en donde grupos de jóvenes idealistas se van comprometiendo. Esto empezó hace mucho tiempo. Hace 20 años que cayó Stroessner, y se ha prolongado demasiado este proceso de cambio. No me sorprende, pero me pregunto: ¿Cómo hizo la oligarquía para aplastar, dominar y empobrecer durante tanto tiempo a este pueblo, sin que este pueblo se levante en armas? Somos demasiado apáticos, demasiado mansos, ante tantos hechos muy graves.

-Se cuestiona que estamos en un proceso democrático y no hay razones para una insurrección armada. ¿Para ustedes, existen razones?

-Sí, eso es categórico. Y ahí está el tema: Cualquier periodista, cualquier persona, que quiera opinar debe mirar a su alrededor, cómo vive la gente, no solo acá en el sector rural, sino en la misma periferia de Asunción. No podemos negar que hay un Paraguay mayoritariamente pobre, fruto de un Estado intolerante e injusto, que se ha mantenido por demasiado tiempo en el poder. Eso no solo justifica, sino hace que sea legítimo todo tipo de lucha en el proceso de liberación de nuestro pueblo.

-El ministro Rafael Filizzola sostiene que los miembros del EPP no son guerrilleros, sino delincuentes comunes. ¿Eso les molesta?

-Es que hay una contradicción en lo que dice Filizzola. Por un lado, hay todo un movimiento desde el actual Gobierno por cambiar la Justicia. Nosotros creemos que este cambio hay que hacer en forma urgente, y sostenemos que los compañeros que hoy están presos, han sido detenidos por una orden superior de Nicanor (Duarte Frutos, anterior presidente de la República).

-"Los compañeros presos", ¿te estás refiriendo a Carmen Villalba, Alcides Oviedo y demás condenados por los secuestros de Debernardi y Cubas?

-Sí, a ellos. Fueron detenidos en un tiempo en que Nicanor ordenaba y la Justicia cumplía. Las instituciones se alineaban al poder político colorado.
-Para ustedes, Carmen, Alcides y los demás... ¿son presos políticos?

-Sí, categórico es eso. Y estamos de acuerdo con el ministro Filizzola, cuando dice que hay que cambiar la Justicia, porque eran manejados a su antojo por la ANR. Pero cuando habla de Carmen Villalba y los demás, dice: "Son delincuentes". Entonces, ¿en qué estamos? Hay incoherencia.

-¿No fueron procesados y condenados por la Justicia como secuestradores?

-No tuvieron posibilidad de legítima defensa, como no la tuvo Lino Oviedo, ni ningún adversario político de los gobiernos colorados. Oviedo era el peor delincuente, pero en víspera de elecciones se le da la libertad, y ahora ya no tiene ningún caso. ¿Y los muertos de la plaza? Yo le entiendo a Carmen cuando acusa a Rafael Filizzola de ser un pequeño burgués acomodado. No podemos pretender que el cambio sea solamente echar a un ministro colorado, y subir en su lugar un socialista, un izquierdista. El cambio tiene que reflejarse en una buena gestión para el pueblo. Acá no hubo todavía un cambio.

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