YBY YAU (ABC).
El propietario de la estancia “Santa Adelia”, Jorge Luis Zenatti, manifestó que está dispuesto a vender sus tierras de 6.200 hectáreas al Estado para solucionar el problema de los “sintierras”. El inmueble fue en más de una ocasión invadido por los campesinos de la zona. La propiedad está ubicada en el “Núcleo 4” del asentamiento de Arroyito.
El ganadero brasileño, radicado en Dourados (Brasil), se reunió el miércoles 11 de marzo con el presidente y el secretario de la comisión de “sintierras” 22 de Setiembre, Joel Sosa Alfonso y Osvaldo Cesar Martínez, respectivamente. También asistieron dirigentes de la Articulación Rural y Urbana de Concepción (ARUC). Zenatti estuvo acompañado por el administrador de la estancia, José Antonio Cruz, y el asesor jurídico Abog. Luis Barrios.
El encuentro se desarrolló en la Municipalidad de esta ciudad, con presencia de autoridades departamentales y municipales y el director regional del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), Marcelino Fretes.
En la ocasión, Zenatti señaló que para colaborar con la solución de la falta de tierras para labriegos está dispuesto a ofertar al Indert la totalidad de su propiedad, a un precio de mercado. Se comprometió a presentar su carta oferta en un plazo de 30 días, desde la fecha de la reunión.
Zenatti cuestionó a los campesinos por qué eligieron la estancia “Santa Adelia” para invadir, teniendo en cuenta que existen otras haciendas en la zona. Alegó que en su establecimiento “modelo” realizó inversiones por diez años, que recién ahora está en etapa de recuperación. La pregunta no tuvo respuesta.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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