Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

11 mar 2009

Carmen Villalba pide ir a Concepción

Los esposos Carmen Villalba y Alcides Oviedo Brítez solicitaron ayer al juez penal de garantías, Isacio Cuevas, que sean trasladados a la Penitenciaría Regional de Concepción.

Alegan que sus dos hijos menores así como sus familias se encuentran en esta ciudad, por lo que resulta necesario el traslado para mantener el vínculo familiar. Villalba está en la penitenciaría del Buen Pastor y Oviedo en la Agrupación Especializada. Ambos fueron condenados a 18 años por el secuestro de María Edith de Debernardi, en el 2001.
La abogada Raquel Talavera refiere que Alcides Oviedo guarda reclusión en la Agrupación Especializada, cumpliendo una condena por secuestro, pero sus hijos, todos menores de edad, se hallan en Concepción, por lo que los traslados de los niños a la capital para ver a sus padres siempre deben realizarse con personas mayores.

Afirma que estas visitas implican excesivos gastos monetarios para una familia humilde. La profesional añade que los esfuerzos por mantener el vínculo familiar se ven dificultados por la distancia, además que los dos menores (varón y niña) se hallan en la escuela, "sería mucho más factible conceder el traslado de sus padres a la ciudad de Concepción", con las medidas de seguridad que disponga el juzgado.

La abogada agrega que Oviedo Brítez es esposo de Carmen Villalba Ayala, recluida en el penal de Mujeres del Buen Pastor, por lo que los argumentos de traslado al penal de Concepción "por acercamiento familiar son válidos para los esposos, teniendo la Penitenciaría pabellones de mujeres, separados de los varones".

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY