CONCEPCION (ABC).
La futura sede de la Unidad de Salud Mental de la Primera Región Sanitaria se encuentra en su etapa final. Actualmente, 1.075 pacientes de todo el primer departamento acuden a la unidad que funciona, en forma precaria, en el Hospital Regional de Concepción.
El gobierno de Cantabria, España, y la ONG española “Un solo Mundo”, presidida por la concepcionera Elvira Benítez Amarilla, son las encargadas de financiar la construcción.
La directora de la Unidad de Salud Mental de la Primera Región Sanitaria, Lic. Viviana Barrios, señaló que “el nuevo local brindará internación para los pacientes que se encuentren en crisis sicótica. También se tendrán los consultorios sicológicos y siquiátricos y una farmacia donde se dispensarán los medicamentos”.
Asimismo, habrá una sala para terapia sicológica de niños con una cámara de Gessell, dónde los pacientes son observados por los profesionales. Además de una sala de urgencia siquiátrica que funcionará las 24 horas.
Se contará además con un equipo unitario que realizará la visita a los familiares de los pacientes, para dar un seguimiento al tratamiento.
La financiación de la obra se logró a través de la presentación de un proyecto a la ONG española. La administración está a cargo del Rotary Club Concepción y el costo es de G. 800 millones aproximadamente, según Ramón González Escurra, presidente del Rotary en esta ciudad.
El trabajo de la Unidad de Salud Mental en Concepción se inició hace cinco años. El déficit siempre fue el espacio donde se realizaba la atención a los pacientes.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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