Roban un radio-base de un camión de la Policía
CONCEPCION (ABC). Un equipo de radio-base con frecuencia policial fue sustraído de un camión de la Jefatura de Policía de Concepción en momentos en que estaba estacionado frente a la sede de la oficina de guardia del mencionado cuartel. Se atribuye el robo al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
El radio-base Motorola tipo Tirica Uno estaba instalado detrás del asiento del conductor del camión Ford Cargo 1317E blanco año 2007 con carrocería de madera y placa EAE 104. Esto hace suponer que el responsable del robo pudo ser alguien que conocía bien dónde estaba el aparato. El chofer se percató de la desaparición del equipo de radio en la mañana del miércoles anterior, cuando se disponía a utilizar el rodado.
Una investigación iniciada tras el robo descubrió que la última vez que el camión policial se utilizó fue el 14 de mayo último para el traslado de efectivos a la comisaría 4ª de Loreto. Fue para un servicio de cobertura de desfile estudiantil con motivo del Bicentenario de la Independencia Nacional.
El chofer en esa ocasión fue el suboficial 2º Eulalio Alcorta Cristaldo, quien luego quedó arrestado, por disposición del jefe de Policía departamental, Crio. Princ. Oscar Ferreira, al igual que el suboficial Agapito Arce y los miembros de los tres grupos de guardias.
Una fuente indicó que la puerta de lado del acompañante no se podía cerrar con llave por desperfectos y eso fue aprovechado por los maleantes para entrar al habitáculo y robar el aparato.
Dionisio Olazar, testigo clave del caso Cecilia Cubas, dijo por su parte que posee informaciones de que el aparato de radio con frecuencia policial robado está en poder del EPP y añadió que es preocupante que se haya violentado la puerta del camión frente a la oficina de guardia de la jefatura.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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