Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

12 dic 2016

Yby Yaú: La fuerza del raudal se llevó por completo una escuela

Una escuela de una zona humilde fue derrumbada y arrastrada por la fuerza del raudal en la jurisdicción de Yby Yaú, departamento de Concepción, luego de tres días de intensa lluvia. En el lugar estudiaban niños desde el primero hasta el sexto grado. Solo una profunda zanja quedó en el sitio. Varias lagunas existen alrededor.


YBY YAÚ, Dpto. de Concepción. Las lluvias que hubo durante tres días sucesivos en este departamento ya causaron cuantiosos daños en varias poblaciones y a la producción rural, y y ahora se llevó por completo una escuelita ubicada en la colonia Pasiño.

Se trata de la Escuela N° 4.938, distante a unos 39 kilómetros de Yby Yaú. La información fue confirmada por el intendente de esa ciudad, Vidal Argüello (PLRA), quien dijo que la estructura de la institución desapareció totalmente, arrastrada por la fuerza del agua. El hecho sucedió el viernes, pero recién ayer fue divulgado masivamente.

A causa de las lluvias crecieron considerablemente las masas de agua de las siete lagunas y arroyos cercanos a la escuela, que desbordaron y generaron raudales, uno de los cuales erosionó la tierra donde estaba el pabellón escolar y lo hizo desaparecer.

Una gran zanja se observa en el lugar donde estaba la escuela, y un pequeño baño es lo único que quedó en pie, ubicado en un extremo del terreno.

El director de la institución educativa y también profesor, Roberto Castillo, manifestó que trabajó en el lugar durante hace 25 años. Señaló que la escuela cuenta con 27 alumnos del primero hasta el sexto grado y que con gran dolor vio cómo el sitio donde se desempeña y vive fue arrastrado por las aguas que se formaron debido a las lluvias que azotan al departamento de Concepción.

Comentó el profesor que el pabellón que fue llevado por el raudal tenía una dimensión de quince metros de largo por ocho metros de ancho, y que constaba de dos salas, una era utilizada como aula y la otra era un dormitorio donde él vivía.

El aula, con todo su equipamiento de pupitres, escritorio y ventiladores, aire acondicionado y otras cosas se perdieron con la desgracia.

Asimismo, el docente Roberto Castillo comentó que sus pertenencias, como cama, ropero, cocina, lavarropas y otros enseres domésticos fueron arrastrados junto con la escuela.

Lamentaciones

Los moradores de la zona vieron con profundo dolor que la humilde escuela que había sido levantada con el apoyo de la comunidad y donde los niños iban a estudiar desapareció de un día para otro.

El aula que estaba equipada con todo lo necesario para que los alumnos puedan dar clases en forma normal ya no existe, nada se salvó. Las aguas no perdonaron muebles, ni otros objetos que fueron adquiridos con mucho esfuerzo, dijeron.

La desgracia ocurrió justo cuando terminó el año lectivo y la escuela ya estaba cerrada. Sin embargo, se abre la incertidumbre de si en la cercanía volverá a construirse un aula donde los niños del lugar puedan seguir estudiando.

Tampoco saben si se desembolsará el dinero necesario para una nueva construcción, y aunque existe gran disponibilidad de dinero proveniente de las regalías de Itaipú para esa clase de finalidad no se sabe si se lo gestionará.

Los pobladores esperan que las autoridades competentes acudan al lugar y den respuestas a las interrogantes que se abrieron con la desaparición de la escuela N° 4.938 que estaba funcionando en forma ininterrumpida desde 1984, dijeron.

ABC

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY