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17 dic 2016

Paciente no consigue medicamento en IPS

CONCEPCIÓN.- Una mujer de 31 años, asegurada del IPS, no puede acceder a un costoso medicamento que debe adquirir la previsional por orden judicial. Pide al presidente de la institución cumplir con el amparo constitucional.



Afectadas. Madre e hija reclaman ayuda a las autoridades.

Mirta Graciela Cardozo de Ruiz padece leucemia linfática crónica (LLC) diagnosticada en IPS tras varios estudios desde hace 9 años. El único medicamento que combate su enfermedad es bendamustina 100 mg que cada frasco cuesta G. 25.000.000. Y su receta es la consumición de 10 frascos que alcanza G. 250.000.000, dinero imposible para la humilde familia. “Yo ya consumí todos los otros medicamentos y solo esto me hace bien, pero no tenemos dinero para adquirirlo”, dijo.

Su madre, Del Pilar Trinidad, recurrió a la Justicia y logró que la jueza de Concepción, María Petrona De Giaccomi, dé el amparo constitucional ordenando al IPS a adquirir los medicamentos necesarios. “A mí dijeron que ya se compró el medicamento, fuimos con mi hija, pero ahí nos informaron que no va comprar y que el IPS también tiene potestad de recurrir a amparo judicial”, señaló.

Comentó que es una pena que IPS actúe así con los asegurados, ya que su hija está al día con las documentaciones y cuenta con el amparo judicial. “Recurrimos a la prensa, porque sabemos que a través de ustedes se puede solucionar nuestro problema”, señaló Del Pilar.

La familia vive en el barrio Inmaculada y no puede acceder a ninguna fundación porque es asegurada.

UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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