Supuestos miembros de ACA asaltan una estancia
Cuatro maleantes vestidos con ropas de uso militar que llevaban la inscripción “ACA” asaltaron ayer la estancia Overa de la colonia Sapucái, en el departamento de Concepción. Al principio exigieron G. 300 millones, pero después liberaron a los rehenes y huyeron.

La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) fue alertada de la situación y realizó un rastrillaje en la hacienda ubicada en el distrito de Yby Yaú, a unos 150 kilómetros al este de la ciudad de Concepción. Según los datos, los delincuentes llegaron al establecimiento alrededor de las 5:30, cuando estaban en el lugar dos de los hijos del propietario de la hacienda –Pablo César Silva– y los empleados.
Luego de retenerlos por algunas horas, los asaltantes liberaron a los empleados y posteriormente a uno de los hijos del dueño. Tras negociaciones previas, los vestidos con ropa de camuflaje solicitaron 300 millones de guaraníes para “dejar trabajar tranquila” a la familia Silva Smith.
Fue después de casi una hora de negociación entre los delincuentes y los dos hijos de Silva, que llegaron a un acuerdo de recibir G. 150.000.000. Para que busque el dinero liberaron a uno de los hermanos, pero con el transcurrir de las horas al parecer se arrepintieron y abandonaron la estancia y a su segundo rehén sin recibir el dinero. Los maleantes tenían el rostro cubierto y calzaban botas para lluvia.
Según datos brindados por testigos, todo hace suponer que se trata de delincuentes inexpertos, por la manera en que realizaron la retención de las personas que estaban en la hacienda. En 2014 Hernán Silva Smith fue tomado de rehén por miembros de la Agrupación Campesina Armada y liberado tras el pago de G. 1.000 millones.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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