Causa angustia demora en liberación de secuestrados
Los familiares de los menonitas plagiados Franz Hiebert y Bernhard Blatz continúan en la angustiosa espera por la liberación de esas personas, ya que cumplieron con las exigencias e imposiciones de los secuestradores para que ello suceda.
Los parientes y los colonos en general ni el sueño logran conciliar a causa de que no se concreta lo que supuestamente se les prometió.Los familiares de los colonos menonitas Franz Hiebert y Bernhard Blatz, que están raptados por el grupo armado autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) desde el 21 de agosto y 1 de setiembre del presente año, respectivamente, aguardan con impaciencia el momento en que la banda cumpla con la liberación. Hasta el cierre de nuestra edición anoche, no había novedades al respecto.Según trascendió, los menonitas cumplieron con todas las exigencias del grupo armado, tanto en lo económico como así también en la distribución de víveres a pobladores necesitados de los departamentos de Amambay, Concepción y Asunción, como condición para que dejen libres a los mencionados ciudadanos.Como no se cumple lo señalado, la desesperación cunde entre los parientes y allegados de Hiebert y Blatz.Otros secuestradosAdemás de los citados agricultores, hay otras personas que están plagiadas. Uno de ellos es el suboficial de Policía Edelio Morínigo, secuestrado el 5 de julio del 2014, otro es el menonita Abrahán Fehr, tomado rehén el 8 de agosto de 2015, ambos en poder del EPP, mientras que el ganadero Félix Urbieta Ramírez está retenido desde el 12 de octubre de 2016 por el autodenominado Ejército del Mariscal López (EML), un desprendimiento del primer grupo criminal mencionado.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario