Comuna adeuda G. 1.400 millones a la Essap
CONCEPCIÓN.- La Municipalidad de la ciudad de Concepción tiene una millonaria deuda acumulada con la Essap por el consumo de agua potable. El monto sobrepasa los 1.400 millones de guaraníes.

De acuerdo con los datos elevados por la administración de la aguatera, la Municipalidad de Concepción adeuda G. 1.426.842.261 por la utilización de agua potable en los diferentes locales de la institución como el Palacete Municipal, Mercado, Terminal de Ómnibus, Polideportivo Municipal, Casa de la Cultura, entre otras reparticiones de la institución.
Según explicó Daniel Ojeda, jefe de la oficina de la Essap de Concepción, la notificación ya se hizo llegar y las autoridades de las instituciones afectadas deben acercarse a renegociar las deudas, caso contrario, desde la próxima semana se iniciarán los cortes. “Es una resolución que recibimos y rige para todo el país, es así que haremos cumplir a todos por igual”, explicó.
Postura. La abogada Teresa Díaz, asesora jurídica de la Municipalidad, señaló que el intendente Alejandro Urbieta (PLRA) tomará la postura cuando disponga de la notificación, aunque anticipó que la Comuna había realizado varios trabajos que pertenecen a la Essap y que había un acuerdo de compensación.
La Comuna de Concepción está en la tercera ubicación entre las que más adeudan a la empresa aguatera detrás de la Municipalidad de Encarnación (G. 3.524.636.260) y de Villarrica (G. 1.573.758.572).
Gobernación. Por su parte, la Gobernación de Concepción también adeuda G. 265.333.624 por el mismo concepto, institución que también debe ponerse al día para mantener el fluido de agua corriente.
UH
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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