Madre adolescente y su bebé están bien
CONCEPCIÓN. D.O.B., la adolescente indígena angaite que dio a luz en la mañana del lunes último bajo un árbol en una estancia de Puerto Pinasco, se recupera del parto y necesita la ayuda de la ciudadanía porque ella y su hijo no tienen ropas.
Ayer, el recién nacido con 3,450 kg, presentaba un cuadro de fiebre y al cierre de nuestra edición los médicos del Hospital Regional de Concepción aguardaban los resultados del análisis para poder medicarlo.
D.O.B, quien dijo que no realizó tratamiento prenatal, junto con su pequeño se encuentran internados en el área de Pediatría del hospital regional.
La madre de la joven, Graciela Benítez (39), acompaña a los pacientes. Agradeció a las personas que socorrieron a su hija y a su nieto.
“Mi hija tuvo que venir con una sola ropa, no hubo tiempo de traer nada más”, dijo Graciela Benítez.
D.O.B. relató que desde el mediodía del domingo último empezó a sentir dolores y que su hermana mayor, de 24 años –con quien vive en la comunidad de La Patria, en la aldea Las Flores del distrito de Puerto Pinasco, Dpto. de Presidente Hayes– fue a buscar ayuda de una partera empírica de la zona. Comentó que perdió mucho líquido y a pesar del esfuerzo no pudo dar a luz y paulatinamente se debilitaba.
Al amanecer del lunes seguía con trabajo de parto y pidió ayuda. La alerta fue recibida por la Unidad de Búsqueda y Rescate (SAR) del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, cuyos miembros se trasladaron a la zona y cuando la iban a trasladar nació el niño. La parturienta dijo en la tarde de ayer que aún no había elegido el nombre para su hijo. El padre de su pequeño la abandonó.
Disculpas
En la publicación de ayer, llevados por la euforia de la noticia con final feliz, publicamos la fotografía de D.O.B. sin tapar su rostro, ya que solo tiene 17 años (todavía no llegó a la mayoría de edad). Le pedimos disculpas a la joven y le deseamos plena recuperación, mucha salud y fortaleza para ella y su hijo.
ABC
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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