Murió por falta de terapia intensiva
Un paciente del Hospital Regional de Concepción falleció ayer mientras esperaba una cama en terapia intensiva. El hombre, identificado como Ramón Alfonso (69) ingresó al servicio el domingo luego de sufrir un infarto y murió justo el día de su cumpleaños.

El hijo del fallecido Eugenio Alfonso desesperado desde el miércoles estuvo haciendo un pedido de auxilio urgente para conseguir una cama en terapia, porque en Concepción no la consiguieron. Sin embargo, el sexagenario no aguantó y murió en la mañana de ayer.
Al respecto, el director del nosocomio, Dr. Samuel Pérez, dijo que el hombre ingresó el domingo y se le brindó la atención que se disponía en el hospital y se comenzó a ver con el Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (SEME) para encontrar una cama en terapia.
“Hicimos todo lo que pudimos, con todo lo que tenemos en nuestro hospital. SEME es el que dirige el servicio de terapia intensiva. Conseguimos ayer una cama en Villarrica, pero su familia optó por no derivarlo porque ya estaba muy débil y no quisieron arriesgarse en el traslado“, dijo el galeno.
Explicó que solo hay cinco camas de Terapia Intensiva para Concepción. Reconoció que son pocas para la cantidad de personas que acuden al hospital.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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