Reunión de católicos carismáticos
CONCEPCIÓN. Unas 1.500 personas participaron el sábado y ayer de la 36ª edición del Encuentro Nacional de Servidores de la Renovación Carismática Católica (RCC), con el lema: “Levanta la mirada, la cosecha está lista”. La actividad se desarrolló en el polideportivo del Instituto Salesiano “San José”.

El sacerdote colombiano Dalton Xavier Reyes se encargó de dirigir la reflexión sobre diversos temas. Dijo que la “cosecha” depende de la “siembra”, al referirse a la misión de los integrantes de la RCC.
El encuentro, que se realiza desde hace 36 años, tuvo por primera vez como sede a la ciudad de Concepción. Los participantes llegaron a esta capital del primer departamento provenientes de la arquidiócesis de Asunción y las diócesis donde activa la RCC.
Victorina Aguilar de Argüello, una de las responsables de la organización por la diócesis de la Santísima Concepción del Paraguay, explicó que el objetivo del encuentro es entender la función del servidor dentro de la RCC.
“Nuestro carisma es la de sanación y liberación; que la gente se sienta bien y libre de tantas cosas que nos atan hoy en día. El servidor tiene que ser el primero porque nosotros vinimos al mundo para ser servidores y no a ser servidos”, explicó.
El evento católico culminó con la celebración de una misa presidida por monseñor Miguel Ángel Cabello Almada, obispo de Concepción y Amambay.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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