Siguen abucheos contra autoridades
Anoche se cumplió el decimocuarto día consecutivo de los escraches contra el intendente y los concejales municipales en la ciudad de Concepción. Los manifestantes “visitaron” la casa de dos ediles y culminaron su marcha frente a la vivienda de los padres del intendente de la ciudad, Alejandro Urbieta Cáceres (PLRA), y del diputado Luis Urbieta Cáceres (ANR).
CONCEPCIÓN. El punto de concentración de los “indignados” concepcioneros nuevamente fue la plaza Agustín Fernando De Pinedo, de donde salieron cerca de las 20:30.Primeramente se dirigieron hasta la vivienda del concejal Blas Enrique Paniagua (ANR), donde explosionaron petardos y arrojaron papel higiénico para reclamar su dimisión.También repudiaron al edil liberal Gustavo Bonzi y pidieron igualmente su renuncia. Los manifestantes indicaron que ellos “encubren” la mala administración del intendente Urbieta Cáceres. Ahí igualmente detonaron bombas de estruendo y lanzaron papel higiénico.Acto seguido, la multitud se dirigió hasta la casa de los padres del jefe comunal y del exgobernador y actual diputado Luis Urbieta Cáceres. Allí varios oradores aseguraron que es el padre de los políticos quien no permite renunciar a su hijo Alejandro Urbieta Cáceres del cargo de intendente de Concepción.El progenitor de los citados políticos cuestionados, Hugo Urbieta Calderón, había rechazado en varias ocasiones esas acusaciones.Al Palacio de JusticiaEl intendente municipal debe estar presente hoy en el Palacio de Justicia de Concepción para una audiencia en la causa donde está imputado por lesión de confianza y apropiación.La diligencia sería a las 08:30 y los manifestantes anunciaron anoche que estarán en el lugar para escrachar al político, quien se rehúsa a dejar el poder.
ABC
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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