El motivo es porque supuestamente las actividades de la empresa opa así de la nada hace más de un mes, dejando sin sustento a más de 120 obreros.
Santiago Filártiga, trabajador de la calera, he’i que “la mayoría de los empleados tenemos entre 15 y 30 años de antigüedad (…). De forma a represalia de nuestras exigencias han decidido suspender las actividades de la empresa sin cumplir con los protocolos legales establecidos por ley”, tiró en comunicación con Paraguay Fluvial.
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