Piden mejorar aulas de escuelas horqueteñas
HORQUETA. Directores y padres de diversas instituciones educativas de este distrito urgieron la reparación de aulas y la culminación de la obras que se iniciaron durante la gestión de Luis Urbieta (ANR) como gobernador de Concepción. Varias de las construcciones quedaron a medio terminar, afirman.
Una de las instituciones afectadas es la escuela básica N° 7970 “Virgen de Guadalupe”, de la Villa San Pedro. Los padres de los alumnos de este local educativo piden culminar la construcción de un bloque de aulas que se inició el año pasado. Expresaron que las obras están paradas, y tanto alumnos como docentes desarrollan sus clases hacinados en una pequeña sala.
Otra institución afectada es el centro educativo “Fulgencio Yegros”, de Alfonso Cue. El director de esta institución, Prof. Feliciano Figueredo, dijo que desean la reparación de tres aulas. Señaló que la Gobernación aprobó en 2017 el arreglo, pero no se realizó la obra porque se cajoneó la carpeta durante la gestión de Urbieta.
La obra tampoco fue realizada por el gobernador interino Ricardo Paredes (ANR), añadió.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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