Puerto Antequera está en emergencia por riada y piden asistencia estatal
La población de Puerto Antequera, distrito ribereño de San Pedro, sufre los efectos del desborde del río Paraguay y el municipio fue declarado en emergencia. Se registran mortandad de peces y el aislamiento de zonas rurales.

PUERTO ANTEQUERA. La población de esta ciudad sampedrana con 7.000 habitantes vive en gran parte de la pesca. La mortandad de peces que se registra desde hace unos días la dejó sin el importante medio de sustento.
El nausebaundo olor de los peces muertos inunda el río Paraguay.
En tanto, algunos pobladores reportan diarrea y otras enfermedades al consumir agua contaminada.

Noventa casas se encuentran bajo agua, mientras las familias de las compañías Monte Alto, Barranquerita, Banco Buena Vista y la compañía Poroto quedaron prácticamente sin acceso por tierra.
El intendente Abel Brítez (PLRA) solicitó declarar en emergencia el distrito y la Junta Municipal tratará el pedido en la sesión de mañana. El jefe comunal solicitó apoyo del gobierno departamental y nacional.
Pidió que el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) analice muestras de los peces muertos para determinar si son aptos para el consumo.
“La gente consume los pecados, pero es difícil vender. Nosotros vivimos de la pesca, estamos mal, perdimos nuestras chacras, nos quedamos sin caminos, solo usamos botes, las casas quedan bajo agua, en la escuela también se suspenden las actividades”, dijo por su lado Mario Núñez, uno de los pobladores de Monte Alto.
En el distrito de Concepción y en la zona de Piquete Cue de la ciudad de Limpio también se registra mortandad de peces.
Según especialistas, la causa del fenómeno es la falta de oxígeno dentro del río, debido a la colmatación con vegetación putrefacta por efecto de la riada.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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