Niños son explotados en Vallemi.
El viceministro de Trabajo, Raúl Mongelos junto a una comitiva intervinieron un total de 4 caleras en el día de hoy, en la localidad de Vallemí, departamento de Concepción.
Explicó que tras recibir denuncias de trabajo infantil peligroso, se apersonaron en el lugar para comprobarlo y descubrieron 5 menores de edad expuestos. Añadió, que esta situación esta prohibido por ley, decreto y hasta por el convenio 182 ratificado por Paraguay. “Vamos a intimarle a los empleadores para erradicar el trabajo infantil y lo haremos en un trabajo conjunto con la Secretaria de la Niñez y Adolescencia”, indicó el viceministro Mongelos.
Cándido Bedoya tiene 58 años y desde hace 30 que se dedica a picar piedra en las canteras, oficio con el que mantuvo a sus siete hijos. “Es duro pero aguantamos, no hay fuentes de trabajo por la zona, así que tenemos que seguir”, explicó el hombre. A su lado, en el equipo, picaba Claudio Flores de 17 años, que llegó al oficio de la mano de su padre Artemiano. En la Cantera Cerro Pucú tienen que llenar un camión que carga una tonelada de piedra para poder cobrar unos 200 mil guaraníes para su equipo. En una cantera vecina, administrada por Leonardo Ramírez, trabaja Silvano Cabañas que tiene 15. “Vine con mi hermano que me ofreció que le ayude”, cuenta el menor. Fermín, que tiene 22 comenzó a los 13, es la historia que está detrás de la mayoría de estos hombres que respiran el polvo omnipresente de esta ciudad que tiene unos 5 mil habitantes, de los que sólo entre 350 y 400 trabajan en la INC. “Es una tradición, familias enteras trabajaron en esto”, nos cuenta Narciso Rolón. A golpes de sol a sol. “Aguantamos, no tenemos otra”, dice y vuelve a darle a la piedra con el mazo de 10 kilos.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario