Casado. (ABC)
El pasado 11 de julio, Sergio Laguna, comerciante casadeño y principal comprador de hierro robado en la ciudad, recibió autorización para sacar 872 caños perfilados de las instalaciones de Victoria SA, con apoyo de maquinaria de la Municipalidad de Puerto Casado.
El acta de salida de hierro, labrada ese mismo día, expresa lo siguiente: “Siendo las 16:40, los consejeros administrativos de la cooperativa, señor César Oviedo Godoy y el señor Guido Quintana, a través de una nota presentada por dicho consejo donde dice que el señor Sergio Laguna está autorizado a sacar del predio de la ex fábrica 872 caños perfiles en desuso, con el tractor de la Municipalidad” (negritas son nuestras).
Agrega el documento: “Fue autorizada por vía telefónica la salida de dicho hierro por el presidente de la cooperativa, señor Francisco Dick”.
Sigue diciendo: “Todo se hace en presencia del consejo de administración de la cooperativa y el sereno de la fábrica actual Cooperativa Puerto Casado Poty”.
Lo que está sucediendo en Puerto Casado debería ser motivo de vergüenza para el país.
Es reflejo fiel de impunidad, absoluta prepotencia y violación descarada de las leyes que deben regir una nación medianamente civilizada.
La Cooperativa Puerto Casado Poty está usurpando las instalaciones de una empresa privada, legítima propietaria de inmuebles.
Este atropello se consuma con la libre disponibilidad de bienes que no le pertenecen.
Complicidad de la Iglesia
La Iglesia Católica es cómplice en este despojo. La jerarquía eclesial apoya abiertamente a una dirigencia política involucrada en actos de corrupción. Resulta indignante observar que monseñor Edmundo Valenzuela se presenta como garante de sujetos como Francisco Dick, Raúl Lagraña, Cristóbal Notario, Ariel Guccione. Monseñor Valenzuela habla de una situación social cuando se tienen en medio actos delictivos.
Y la raíz de la miseria casadeña se encuentra en la corrupción de las autoridades casadeñas. Los fondos de la Gobernación del Alto Paraguay y la Municipalidad de Puerto Casado son objeto de la rapiña más descarada que pueda imaginarse, el dinero que el Estado transfiere a estas instituciones no mejoró las condiciones de vida de la población porque se roba.
Puerto Casado se convirtió en tierra de nadie, no porque sea lejos ni tenga una ruta asfaltada: es tierra de nadie porque el aislamiento es un excelente negocio y una oportunidad para robar sin recibir castigo.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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