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2 sept 2009

Ruta Concepción a Pozo cerrado por indígenas.


Dpto. Pte. Hayes.-
Los indígenas enxet, de las comunidades Yakye Axa y Sawhoyamaxa, cerraron varios tramos de la ruta que une Concepción con Pozo Colorado en protesta por el incumplimiento de una condena de la Corte Interamericana que obliga al Estado devolverles sus tierras.


Los nativos aseguran haber sido excluidos de sus tierras ancestrales y han recurrido al tribunal internacional para recuperarlas. Estas familias viven al costado de la ruta Cnel. Rafael Franco, que une Concepción con Pozo Colorado. Unos 200 indígenas participaron de la protesta a la altura del kilómetro 370. La medida fue adoptada por la Coordinadora de Líderes Indígenas del Bajo Chaco (CLIBCH), que aglutina a más de 60 comunidades de diferentes parcialidades. Vidal Servín, representante de los aborígenes, señaló: “reclamamos al Estado paraguayo el cumplimiento inmediato de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor de las comunidades Sawhoyamaxa y Yakye Axa. Son 30 mil hectáreas que deben volver a los naturales”. La medida de fuerza se inició a las 8:00 y se prolongó hasta el mediodía. Posteriormente habilitaron el paso por una hora, retomando el cierre a las 13:00 y duró hasta las 15:00 horas de ayer. Una gran cantidad de vehículos quedaron atascados como consecuencia de la protesta. El cierre también se realizó en el kilómetro 300 y 318 de la ruta. La comunidad de Sawhoyamaxa reivindica 14.401 hectáreas desde 1991, propiedad de Heriber Roedell. Mientras que Yakye Axa pide 15.000 hectáreas. Los propietarios no quieren negociar sus tierras.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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