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10 nov 2010

Caleros llevan una vida sacrificada e insalubre.

Vallemi.- (UH) En Cerro Morado, distante a 30 kilómetros de Vallemí dependiente del distrito de San Lázaro, Alto Paraguay, unas 200 familias viven exclusivamente de la calería en una población muy desordenada con falta de servicios básicos. Está ubicada en la margen derecha del río Paraguay, lugar donde se llega por barco y el ingreso por ruta es a través de Vallemí.

Aníbal Rodríguez, poblador de la pequeña localidad, comenta que trabajan de sol a sol elaborando cal para sustentar a sus familias y forman una sociedad con sus parientes y así tienen tres hornos.
Trabajan bajo el intenso calor del sol y del horno rompiendo piedras y envasando sus productos a la espera de cualquier embarcación que llega cada 15 días o cada mes para comercializar en otros puntos del país.
Según Rodríguez, es la única fuente de trabajo que tienen y que les genera ingreso solo para subsistir. Cuando llueve ya no trabajan.
Para obtener 200 bolsas de cal tardan 45 días en la elaboración y lo venden a 7.000 la bolsa. De esa cantidad pagan flete a 300 guaraníes por cada bolsa.
De la ganancia se dividen entre los trabajadores que al final de cada comercialización les alcanza poco. Es un trabajo muy sacrificado e infrahumano, totalmente insalubre.
Nadie les asiste y la población está muy aislada. Carecen de comunicación y de servicios básicos, solo hay un dispensario sin equipamientos donde atiende una licenciada en Enfermería con escasos medicamentos para los que llegan para ser asistidos.
Menciona también que en el lugar no existe futuro para los niños y jóvenes. Los que culminan sus estudios básicos o secundarios no tienen la posibilidad de seguir una carrera universitaria y todos terminan trabajando en la calera. "Es triste ver que nuestros jóvenes no tienen futuro", dijo.
No tienen agua potable y cuentan con camino desastroso.
Durante el periodo municipal de Jorge Delfín Villalba Silva (ANR) no fueron asistidos, pero ahora cifran sus esperanzas en el sacerdote Celso Ovelar, ganador de la Intendencia, que conoce la situación. Durante su campaña política logró el arreglo de los caminos de tal manera que les favorezca para sacar leña, materia prima para elaborar la cal.
Existe ausencia total del Estado inclusive de la Gobernación. Igual que Cerro Morado hay otros sitios en las mismas condiciones.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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