Concepción: Ser concejal se convirtió en un negociado
CONCEPCIÓN.- Los ciudadanos movilizados en esta localidad ya suman ocho días de reclamo contra el intendente Alejandro Urbieta y sus concejales aliados, a quienes exigen renuncia.

Ser una autoridad municipal en Concepción se convirtió en un negociado y existen “millones” de razones para desoír al pueblo.
Se trata de un municipio con caminos en mal estado y con calles destrozadas, pero con concejales que perciben hasta G. 14.400.000 mensualmente, al igual que el intendente, sin sumar otros beneficios.
En cuanto a la presidenta de la Junta, Sisinia Silva, esta percibe G. 23.040.000 y el vicepresidente, Javier Vergara, G. 21.600.000.
Además, hay que tener en cuenta que cada concejal cobra su respectivo aguinaldo.
Los aliados de Urbieta reciben sus respectivos pagos mensualmente y ni siquiera objetan los proyectos y balances del jefe comunal.
De acuerdo con las informaciones que se manejan, los ediles que demuestran una actitud crítica a la gestión del intendente perciben en forma atrasada. Este es el caso del doctor Héctor González.
En cuanto al salario de los funcionarios municipales, los montos varían desde G. 1.000.000 hasta G. 4.500.000, y cobran los pagos atrasados e inclusive en cuotas.
RECLAMOS. Los manifestantes persisten en su movilización y portando incluso remeras presionan para que el intendente solicite la intervención de la Contraloría, o, de lo contrario, que renuncie.
Cuestionan la falta de transparencia durante su gestión y entre algunas de las irregularidades que denuncian figura principalmente la venta masiva de emblemáticos terrenos municipales.
También le atribuyen millonarias deudas a la caja de jubilaciones, y se menciona un monto cerca de G. 5.000 millones; además del mal estado de las calles y la falta de desarrollo de la ciudad.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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