Un hombre murió a raíz de los hachazos que recibió, en la noche del pasado viernes, en el asentamiento campesino 1º de Mayo, cerca de Vallemí, distante a unos 140 kilómetros de Concepción. La víctima fue identificada como Francisco Javier Arévalos Ovelar, de 29 años, con domicilio en el barrio Santo Domingo de Guzmán de Concepción.
El presunto autor también fue identificado. Se trata de Clemente Riveros, quien actualmente es un prófugo más de la Justicia.
El crimen se produjo en el rancho de Damiano Chamorro y, según comentó un testigo a la Policía, la víctima y el victimario estaban en el lugar ingiriendo bebidas alcohólicas y conversando de temas particulares.
En un momento dado, contó el testigo presencial, se produjo una fuerte discusión, tras lo cual Riveros se apoderó de un hacha y le aplicó varios golpes en la cabeza a Arévalos, lo que produjo su muerte.
La Policía de la zona llegó al lugar y encontró a la víctima tendida en el suelo con las heridas mencionadas en la cabeza y además con quemaduras en los pies, piernas y parte de la cabeza.
Los investigadores presumen que el autor del crimen trató de quemar el cadáver de Francisco Arévalos a fin de que no queden rastros del asesinato.
Esta hipótesis está apoyada por el diagnóstico del médico forense, quien concluyó que Arévalos falleció a raíz de los hachazos que recibió en el cráneo, no por las quemaduras.
Liz Marie Recalde, representante del Ministerio Público, entregó el cuerpo a Enriqueta Arévalos, hermana de la víctima. Los agentes abocados a la pesquisa afirmaron que las investigaciones se centrarán en la búsqueda Clemente Riveros.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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