Concepción.- (ABC) El obispo de la diócesis de Concepción, Mons. Zacarías Ortiz, manifestó ayer que en dos ni tres periodos de gobierno, el presidente Fernando Lugo logrará imponer el socialismo en el país, a menos que sea por la fuerza como lo hizo Hugo Chávez en Venezuela, o lo hacen los Castro en Cuba.
Descartó que intenten este camino en el Paraguay, aunque admitió que es una corriente con la que el jefe de Estado simpatiza.
Mons. Ortiz aseguró que el grupo que impulsa la reelección del presidente Lugo es el mismo que desde hace tiempo está trabajando para imponer el socialismo en el país, y ahora insiste porque se tiene un presidente de evidente tendencia socialista “parte de su formación y su convicción”.
Señaló además que no hay que descartar que Lugo haya guardado alguna intención que tenía, no mostró para no espantar votos. “Si alguien viene a hablar de socialismo nadie le va a votar, entonces cambia de discurso. Total, eso los políticos hacen normalmente durante la campaña y después actúan de otra forma”, acotó.
Al indicársele que Lugo no era cualquier político, sino un ex jerarca de la Iglesia, Mons. Ortiz respondió que una vez ingresado a la política, se convierte en un político, sinónimo de persona mentirosa.
Al insistírsele que Lugo juró respetar y hacer respetar la Constitución, Mons. Ortiz dijo que “es cosa de políticos, no hay que creerle. Cuando están en campaña prometen de todo, una vez en el poder actúan de acuerdo a su conveniencia”, manifestó en otro pasaje el prelado.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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