PUERTO CASADO.- (UH) Los funcionarios de la Dirección Anticorrupción del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) llegaron a Puerto Casado, Alto Paraguay, para realizar una intervención al Colegio Nacional Juana María de Lara.
Nilse Sánchez, de la Dirección Anticorrupción, dijo que la visita surgió a raíz de publicaciones periodísticas de lo sucedido en el colegio, que fue abandonado por los docentes encabezados por la directora Ramona Sotelo de Díaz, durante el festejo del Bicentenario. En esa oportunidad, cerraron la institución negándose a participar de las fiestas patrias, lo que produjo la reacción de los padres de familia.
La directora se negó a proveer informaciones y documentaciones a los intervinientes, alegando falta de acreditación de los funcionarios, dificultando de esta manera el acceso a la información, según señaló Sánchez.
Remarcó que no se trata de persecución y que hubo falta de cooperación de la directora del colegio.
En el lugar se labró acta sobre lo ocurrido, ocasión en que los padres de familia también realizaron varias denuncias. Estuvieron acompañados de las autoridades distritales, que participaron del proceso de intervención que el MEC desarrolla en la institución afectada.
Estuvieron presentes también la coordinadora departamental de Educación, Blanca Benítez, y la supervisora administrativa de la zona, Elsa Cantero.
IRREGULARIDADES
Los miembros de la Cooperadora Escolar denunciaron varias irregularidades, como la prepotencia de la directora actual. Reclamaron la falta de un centro estudiantil que no se forma hasta ahora a causa de la oposición de educadores, a pesar de que lo intentan desde hace más de 20 años, sin resultado alguno.
Los padres pidieron también la revisión de la carpeta de nombramientos para cargos de directores, a través de la cual la actual directora fue nombrada en el cargo, que ocupa desde hace 4 años.
Los padres de familia consideran que el cargo que ocupa la directora es de forma irregular.
Inclusive denunciaron persecución a los alumnos que participaron del desfile estudiantil por el Bicentenario, en el que hubo abandono de la institución por parte de los educadores.
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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